Algunas dudas sobre bilingüismo en casa

En 2016, publiqué una presentación para familias con hijos e hijas cuya lengua materna no es la vehicular de la escuela. Ese ha sido también el tema central de mi Trabajo de Fin de Grado como maestro, presentado en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Recojo en esta entrada 5 de las preguntas frecuentes que he recibido en charlas con familias.

Fuente: National Geographic. Visto en Twitter.


1. ¿Habrá problemas en la escuela si en casa se utiliza una lengua diferente? 

Al principio de la escolarización en un idioma distinto al de casa, normalmente a los 2-3 años, el estímulo en la escuela es tan fuerte que el niño o niña aprenderá a un ritmo muy alto. La lengua adquirida en casa suele convertirse en lengua materna, L1, y servirá de base lingüística para la adquisición de la lengua de la escuela. (Grosjean, 2010, p. 197) Inicialmente pueden surgir algunas dificultades y confusiones que se resuelven muy pronto: el niño aprende en poco tiempo la nueva lengua y está expuesto a ella suficiente tiempo para que no haya problemas.

2. ¿Qué hacer si aparecen trastornos o dificultades del lenguaje o del habla? 
No debemos pensar que el bilingüismo es la causa de las dificultades o trastornos del lenguaje o del habla que aparecen en niños y niñas bilingües. (Grosjean, 2009; p.6) Los niños monolingües y bilingües tienen la misma probabilidad (en torno al 10 %, según los expertos) de desarrollar retrasos o trastornos del lenguaje y del habla. Tengamos claro que las posibles dificultades no se solucionarán suprimiendo el uso de la lengua utilizada en casa, frente a la mayoritaria de la escuela. Habrá que intervenir sobre las dificultades o trastornos de manera específica y proporcionar una estimulación lingüística rica. 

3. ¿Qué hacer si el niño o niña se niega a utilizar una de las lenguas? 
Trazar un Plan Lingüístico Familiar no garantiza siempre que los hijos lo acepten. (Piller, 2001, p. 76) Si el niño o niña se niega a utilizar una de las lenguas, lo lógico es respetar los ritmos de aprendizaje y dar tiempo. No hay que presionar ni corregir constantemente, puesto que hacer esto desmotiva. (Komisaruk, 2017) Para estimular al niño a que hable una lengua, hay que ponerlo en situaciones naturales de habla en las que sea imprescindible utilizarla, prioritariamente con otros hablantes nativos de esa lengua. En estas situaciones naturales, no artificiales, se produce una ganancia o refuerzo positivo por hablar en esa lengua. En ocasiones, los adultos contribuyen de una manera u otra a que la lengua minoritaria se pueda convertir en un código secreto (por ejemplo, al expresar: "dímelo en rumano y así no se enteran los demás") o fomentar que el uso de la lengua suponga una ganancia afectiva ("qué bien que me hables en rumano, con lo que me gusta"). 


4. ¿Qué hacer si el niño o niña mezcla las dos lenguas? 
¿Mezclan los bilingües necesariamente ambas lenguas? No tiene por qué ocurrir siempre (Grosjean, 2010, p. 197) y su frecuencia dependerá de cómo se esté produciendo el aprendizaje y del contexto en el que viven estos niños y niñas. Hasta los cuatro años, es absolutamente normal que los niños mezclen las lenguas, incluyendo palabras en un idioma u otro porque las usan más o simplemente les gusta más cómo suenan ciertas palabras. Más adelante, pueden mezclar las dos lenguas, pero con una utilidad: cuando cada palabra en un idioma designa algo que es culturalmente distinto, por lo que no es posible una traducción directa. Otras veces, el niño emplea o calca estructuras gramaticales de un idioma en el otro. Las interferencias serán mayores cuanto menor sea la exposición a la lengua minoritaria y cuanto más parecidas sean ambas lenguas.  En caso de que ocurra la mezcla de código, la literatura científica recomienda que no penalicemos. Se recomienda la "corrección por modelado” (el adulto sirve de modelo lingüístico al niño o niña) y el uso de estrategias discursivas como las que hemos mostrado en nuestro trabajo.

5. ¿Cómo introducir la lectoescritura en una lengua que no se aprende en la escuela? 
Cada lengua tiene sus correspondientes reglas ortográficas y correspondencias fonéticas, por lo que es importante saber cómo enseñar la lectoescritura especialmente cuando la lengua materna es diferente a la vehicular que se utiliza en la escuela (Hornberger, 2003, p. 16-18). Si los idiomas comparten el mismo alfabeto, lo normal es que el niño o niña, si tiene suficiente exposición a la lengua escrita, termine extrapolando las reglas de la lectoescritura de una a otra lengua de manera natural e identifique los fonemas que corresponden con las letras que se leen de manera distinta en cada lengua. Si los idiomas no comparten el mismo alfabeto, como el español y el hebreo, el ruso, el árabe o el chino, el aprendizaje de la lectoescritura en la lengua minoritaria es independiente de la escolarización, por lo que habrá que fomentar desde pequeños la lectoescritura, desde la familia o con clases extraescolares, con mucha exposición a los sonidos desde el principio y utilizando juegos en los que tenga que utilizar ese alfabeto, como crucigramas, sopas de letras, el ahorcado...

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