viernes, 14 de febrero de 2014

¿Estamos preparados para la atención educativa de alumnos con enfermedades mentales o trastornos graves de conducta?

A través de un tuit con la etiqueta #scchat (una especie de "foro para orientadores educativos de Estados Unidos), me llega el enlace con la historia de la familia de Giovanni, un niño de 10 años con una enfermedad mental que ya tenía ideas suicidas a los 4 años y que amenaza con frecuencia con matar a sus padres.


"El pediatra nos envió a un especialista, pero la lista de espera era de un año solo para examinarlo y no obtienes un diagnóstico. Preguntas a amigos y vecinos y nadie tiene una pista. Ellos dejan de hablarte. Están cansados ​​de escuchar a tu hijo gritando todo el tiempo. No hay nada que puedas hacer excepto pelear, esperar y avisar. Estás tan desesperada que estás dispuesta a tomar cualquier cosa como un diagnóstico. Está esa enorme culpa que llevas todo el tiempo. ¿Qué más puedo hacer? ¿Tal vez lo llevé al doctor equivocado? Uno prueba un medicamento y funciona por un día o dos, quizás una semana, y luego deja de funcionar. Sientes que nadie sabe cómo ayudarte o en realidad qué hacer o en realidad qué es lo que ellos están haciendo. Es como este increíble rompecabezas que estás tratando de armar, tratando de averiguar qué pieza va dónde y qué combinación funciona. Y ese rompecabezas siempre está cambiando a medida que Giovanni crece. Vemos que su enfermedad mental empeora cada año. Esperas lo mejor, pero hay que ser realista. ¿Cuando él tenga 18 y sea más alto que yo, y pese más que yo? Me preocupo por eso. Me preocupa el hecho que se deje ir hacia mí ahora, a los 10 años. ¿Cómo será en ocho años? ¿Habrá algún medicamento que alguna funcione para él? Necesitamos ayuda" (Jennifer C., madre de Giovanni, CNN, 2-2014)
La madre de Giovanni lleva años peleándose para conseguir la mejor atención posible para su hijo. Ni siquiera los innumerables médicos por los que ha pasado han logrado encontrar un tratamiento efectivo.

¿Y cómo será el día a día de Giovanni en la escuela? Su historia me hace plantearme las dificultades de cualquier sistema educativo para atender a alumnos con enfermedades mentales:
  • ¿Cuentan los centros escolares con especialistas en enfermedades mentales y en trastornos graves de conducta?
  • ¿Qué tipo de atención, orientaciones y apoyos educativos puede recibir un alumno con una enfermedad mental o un trastorno grave de conducta? ¿Y su familia?

Imagen de L.M. Bugallo - CC
En lo que a mí me toca ("As far as I am concerned", como dirían en inglés), aunque trabajo en el ámbito educativo desde hace unos años y soy Licenciado en Psicología, reconozco contar con unos conocimientos bastante limitados en este campo. Creo que la mayoría de los profesionales de la educación sentiríamos que contamos con muchas limitaciones para trabajar con alumnos con enfermedades mentales o con trastornos graves de conducta. La intervención es necesariamente muy individualizada y especializada y me temo que alumnos como Giovanni ponen a prueba la capacidad de respuesta de los centros escolares, que deben atender las necesidades educativas de cualquier alumno.

Más abajo, he incluido algunos enlaces relacionados con recursos y materiales que pueden ser útiles.

¿Qué opinas? ¿Estamos preparados para la atención educativa de alumnos con enfermedades mentales o trastornos graves de conducta? Puedes añadir un comentario o participar en el debate en paralelo en grupos y comunidades de LinkedIn, Facebook o Google +.


3 comentarios:

  1. Yo creo que no, que ni los profesionales docentes ni las instituciones estamos preparados para dar una solución educativa adecuada a un alumnado con unas características tan específicas. Te agradezco mucho los enlaces,al menos es una ayuda para mejorar la comprensión del problema y aprender de lo que hacen otros.

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  2. Sí, se trata de un tema especialmente complicado y que claramente nos desborda.

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  3. Creo que requiere una atención educativa ( la debió recibir a edades temprana) individualizada, por profesores especialistas en Pedagogía terapeútica en el Centro donde esté escolarizado y tal vez un diagnóstico de psiquiatría infantil que requiere tiempo y espera. Probablemente se trate de un caso de transtorno generalizado del desarrollo y posiblemente dentro del espectro autista.

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