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| Viñeta de Forges - Fuente: Flickr |
Me gusta que los alumnos y alumnas hoy en día cuenten con más opciones para elegir, pero veo que muchas universidades proponen cada año "titulaciones parecidas pero con matices" para intentar diferenciarse. Titulaciones que, en ocasiones, ante la baja demanda, incluso desaparecen de un año para otro. El listado de más arriba sería aún más amplio si contemplara centros de toda España.
La pregunta que pone título a esta entrada es evidente, después de ver a alumnos y alumnas muy agobiados por ver difícil acceder a la nota de corte "impuesta" por la alta demanda del doble grado al que aspiraban. ¿Son necesarias tantas titulaciones de Grado y Dobles Grados? ¿Es conveniente una titulación muy específica ya en Grado cuando lo más seguro es que la mayoría de los titulados hagan también un posgrado? ¿Qué opinas? Puedes añadir un comentario en esta entrada o hacerlo en los debates abiertos en Twitter, Facebook, LinkedIn y Google+.

Hola. creo que más que tanta variedad de títulos deberían centrarse en la calidad de las materias y que las asignaturas tuvieran un docente que sí acuda a dar las clases programadas y realmente les enseñe... estoy cansada de ver y oir a estudiantes de grado de ''quejarse'' de la poca profesionalidad de sus profesores porque trabajan en otros centros a la vez y dan muchas asignaturas... si no hay recursos que no sigan creando grados....seguimos en contacto
ResponderEliminarEstoy de acuerdo, Marta. La clave es ver a fondo el plan de estudios de cada titulación, las posibilidades de prácticas e intercambios que ofrece cada centro y todos los criterios básicos. Con una oferta tan amplia, es imprescindible que la decisión sea "informada", documentada al máximo, para evitar encontrarse con demasiadas sorpresas durante la titulación o después de acabarla.
EliminarJustamente hoy encuentro una entrada reciente sobre este tema. "Dobles grados, ¿merecen la pena?": http://yaq.es/reportajes/dobles-grados-merecen-la-pena
ResponderEliminarEl enlace analiza bastantes variables para tener en cuenta antes de lanzarse a un doble grado.
Evidentemente, me inclinaría por el no (es un punto de vista).Pero a veces da la impresión de haber perdido la capacidad de la perspectiva, lo esencial de lo esencial, para fomentar algo que realmente represente y defina el valor real del estudio, la formación y la profesión, juntos. Y caer en una oferta multiplicadora. Carentes de un modelo, carentes de un fin (¿para qué sociedad forman? ¿ para cubrir qué necesidades?), las Universidades se lanzan al mercado de las ofertas... y yo me pregunto ¿conocerán el sentido de la "carrera" como formación modular, complementaria y continuada del individuo a lo largo de su vida? ¿se seleccionarán adecuadamente los contenidos? ¿tendrán claro lo que exige la configuración de perfiles orientados al mundo del trabajo y las funcionalidades que les acompañan, para un bien entrado ya el siglo XXI? Me cuesta pensar que no, pero... para ello es necesario repensar la Universidad y definir qué es necesario para el individuo y la sociedad, concretando. Hemos perdido perspectiva para un mundo y siglo totalmente, ya diferentes.Los jóvenes están viviendo experiencias en una sociedad con un sentido transaccional y transnacional tan diferente de su realidad próxima, que deberán aprender a nadar de diferentes formas para aguas también distintas .¿Podrán las Universidades, con sus proyectos y ofertas de formación, dar respuesta coherente y convincente a las exigencias reales de los nuevos tiempos?
ResponderEliminarGracias, José, por tu visión y análisis tan completo desde la Universidad. Se hace muy necesario reforzar la colaboración entre los servicios de orientación de Bachillerato y Universidad para que el alumnado tenga una información más completa sobre un sistema en permanente cambio en los últimos años. Un saludo.
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