sábado, 3 de diciembre de 2016

"La mente de un mnemonista" - Luria, 1973 (Caso 27)

Un mnemonista (o "memorión") es una persona dotada de una memoria prodigiosa, en un fenómeno que podemos llamar hipermnesia. Algunos de los más conocidos han actuado en espectáculos y en televisión, repitiendo cantidades interminables de cifras o de palabras sin significación que les proponen el público o los presentadores. El primer caso documentado científicamente es el de S.

Solomon Shereshevsky - Wikimedia


El neuropsicólogo Alexander Luria estudió el caso de S. durante varias décadas. Luria publicaría el caso en 1973, bajo el título El pequeño libro de una gran memoria: La mente de un mnemonista

Ante Luria se presentó S. (Solomon Shereshevski, nacido en 1886 y fallecido en 1958), un periodista ruso, para que estudiase su memoria después de darse cuenta de que era capaz de reproducir un discurso, palabra por palabra, sin tomar apuntes. Las pruebas a las que le sometió arrojaron resultados increíbles. 
  • S. era capaz de repetir setenta palabras o grandes cifras tras escucharlas o leerlas una sola vez; le resultaba indiferente que los números o las sílabas tuviesen algún significado. 
  • La constancia de su memoria era tal que fue capaz de repetir, sin aviso ni preparación alguna, una de las series que había memorizado dieciséis años atrás. 
  • Shereshevsky, al darse cuenta de que tenía un don especial, trató de ganarse la vida con él. Dejó el periódico. Comenzó a actuar en bares de Moscú en los que mostraba sus habilidades y dejaba a los asistentes impresionados. Pero todo aquello acabó pasándole factura por varios motivos… Necesitaba una concentración absoluta: una simple tos era capaz de interrumpir el proceso mental de Shereshevsky y crear un «borrón» en su memoria. Shereshevsky terminó dejando la vida del espectáculo y en sus últimos años fue taxista por las calles de Moscú. 
  • S. tenía asociada a su hipermnesia una fuerte sinestesia, una condición por la que los sentidos se entremezclan. Es decir, para Shereshevsky las palabras tenían colores, sabores, peso… lo cual le era muy útil para recordar, pero eran un problema para desarrollar un vida normal o para relacionarse con los demás.
  • Y, sin embargo, S, aunque poseía una memoria extraordinaria, o tal vez debido a ella, fue siempre un hombre inadaptado socialmente.
  • Por muy afortunado que pudiera parecer Solomon gracias a su memoria prodigiosa, lo cierto es que en demasiadas ocasiones ésta era un problema. El joven no podía mantener una conversación normal, demasiado estresado por el cúmulo de detalles que retenía, y acababa recordando hasta el hecho más insignificante de su vida. Tomar una simple decisión le resultaba casi imposible, ya que toda la información almacenada (y sin jerarquizar) se le agolpaba en la cabeza.

"Continuó siendo un hombre inadaptado que había ejercido decenas de profesiones, todas ellas provisionales. Cumplía los encargos del redactor del periódico, asistía a la escuela de música, actuaba en teatros de variedades, fue un experto organizador del trabajo, luego mnemonista profesional; de pronto se acordó que conocía el antiguo hebreo y arameo y utilizando estas antiguas fuentes se dedicó a curar a los demás con hierbas ... Había formado un hogar: tenía una buena esposa y un hijo inteligente, pero también parecía percibir esto como a través de una niebla. Y resultaba difícil decidir qué era más real: el mundo de su imaginación en el cual vivía o el mundo real donde permanecía como huésped provisional ..." (Luria, Pequeño libro de una gran memoria. Ediciones JB; p. 160)

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