lunes, 12 de noviembre de 2012

¿Cuándo se le acabará la tinta al "boli rojo de corregir"?

Inicié este blog hace ocho meses con una entrada con un título que era una declaración de intenciones: "¿Por qué al estudiante se le dice siempre "ESTUDIA MÁS" en lugar de "ESTUDIA MEJOR?". Desde entonces he publicado otras preguntas en esta sección ... pero pocas me han interesado tanto como esa primera y la de hoy. Ambas cuestionan, en definitiva, las bases de lo que llamamos "educación tradicional".



Tomo la idea de "pedagogía del boli rojo" del docente Salvador Barrientos:
"Podría denominar el conjunto de actuaciones docentes incongruentes, o difíciles de justificar de manera razonada, como la pedagogía del boli rojo. Una de estas tradiciones, que me disgusta sobremanera, es el uso y abuso del bolígrafo rojo para corregir los trabajos de nuestros alumnos. Para algunos, quizás para muchos, es un tema menor: por supuesto, no es lo fundamental en la enseñanza decidir el color del bolígrafo que utilizamos. Pero sí es un síntoma, un símbolo, si se quiere, de una pedagogía que debería estar superada, encerrada en el baúl de los trastos viejos, o felizmente reciclada. Ver las libretas de alumnos de primaria llenas de rayas rojas, de tachones, de números superpuestos, desanima a cualquiera, sobre todo al propietario de la libreta...  Aquí también se incluyen otras actuaciones como las copias de repetir cincuenta o cien veces la misma frase, la de copiar la lección si no se sabe una respuesta, la lectura en voz alta sin una lectura silenciosa previa, la resolución de problemas sin ningún patrón de razonamiento, los deberes como castigo ante el mal comportamiento... Prácticas que perviven en nuestros centros, a pesar de las reformas, las competencias básicas y la integración de las TIC." (@salvaoret, 12.09.2012)

Unos meses antes, la periodista y escritora Fátima Vila, escribía un triste relato sobre el mismo tema:

"El boli de color rojo. Escandaloso e indeleble sobre la hoja de papel. Temido símbolo de la equivocación y piedra de toque de perfeccionistas y almas heridas con baja tolerancia a la frustración. El boli rojo que mancha la hoja impoluta. Ésa que, entregados, llenamos de símbolos que quedaban divinos así dispuestos, como para una foto de familia, con ordenada y a veces hasta platónica disposición. ¿Qué importa maestra si funcionaban o no? El boli rojo que no puede borrarse y se queda ahí, para siempre, rojo carmesí o rojo fuego, el rojo de los errores y también de la vergüenza. El rojo que no se borra y nos recuerda que somos carne de  imperfección. La maestra usa la didáctica y se pone un poco sería. “Sé que sólo si llevan un registro de sus errores, si identifican porqué se confundieron, aprenden a hacerlo bien”.  (@fatimavilam, 20.01.2012)"

Las ideas de Salva y Fátima nos recuerdan un rol viciado por parte del profesor, que sólo destaca errores y se olvida de los aciertos y del sentido formativo del proceso de enseñanza-aprendizaje. La lengua es transparente al hablar de lo que hace el profesor: no evalúa ni valora, ¡CORRIGE! Y en rojo, tal vez porque la letra con sangre entra.

Hablando con una profesora de segunda lengua extranjera que utilizaba este método del "boli rojo" en sus exámenes, me reconocía que en realidad no tenía muy clara la utilidad de hacerlo ... pero era lo que se esperaba de ella. "Si tengo que enseñar algún examen a otro profesor en el claustro o en las reuniones de evaluación", decía, "tiene que quedar claro que el alumno ha suspendido por méritos propios y no hay mayor prueba que su examen esté todo lleno de mis anotaciones y tachaduras en rojo". Le sugerí entonces, sin estar convencido del resultado, una alternativa inicial: subrayar en fluorescente  de diferentes colores lo que puede completarse, entregar los exámenes a los alumnos y proponer como tarea que sean ellos quienes busquen por sí mismos una respuesta mejor, añadiendo anotaciones como guía para facilitar ese aprendizaje. 

Partiendo de la discutible utilidad de los exámenes tal y como los solemos plantear, en el caso de realizar pruebas de este tipo, ¿qué otras alternativas se os ocurren a vosotros?



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5 comentarios:

  1. Hola Alberto! Quiero creer que los profesores no tienen tanta maldad. Pero parece hay quien se dedica a esta profesión solo para tener el poder de decidir quien es un buen alumno y quien no. Mi boli rojo está nuevecito, no pongo exámenes

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    1. Gracias por el comentario. Ojalá hubiera más "profes" como tú.

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  2. Cuánta razón! y , por supuesto, me ha hecho recordar muchos garabatos ininteligibles con boli rojo de mis profesores... Estoy completamente segura que hay muchas alternativas, desde que el alumnado revise su propio examen hasta como dice este profe no hacerlos, el caso es siempre intentar buscar el método que más estimule el aprendizaje y fomente la motivación del alumnado por seguir aprendiendo...

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  3. Intereante y necesario artículo. "¿Por qué al estudiante se le dice siempre "ESTUDIA MÁS" en lugar de "ESTUDIA MEJOR?" En vez de "APRENDE" "DISFRUTA HACIÉNDOLO".
    Un saludo

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  4. Gracias, María y Jesús, por vuestros comentarios. De verdad creo que la educación empezará a cambiar cuando cambiemos la forma en la que entendemos la evaluación.

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