viernes, 14 de diciembre de 2012

¿Hace falta más educación emocional y sentido común en las escuelas?

Según el artículo original de Salovey y Mayer (1990), previo a la divulgación del concepto por parte de Goleman, la inteligencia emocional consiste en la habilidad para manejar los sentimientos y emociones, discriminar entre ellos y utilizar estos conocimientos para dirigir los propios pensamientos y acciones.
“Emotional intelligence: the ability to monitor one’s own and others’ feelings and emotions, to discriminate among them and to use this information to guide one’s thinking and actions (Salovey & Mayer, 1990).”

Acabo de leer varios tuits de anoche de Asun Marrodán, psicóloga y orientadora en un Equipo de Orientación Educativa y Psicopedagógica de la Rioja. Para Asun, es indispensable formar a los docentes en inteligencia emocional.


Asun Marrodán también tuiteó anoche varias situaciones relacionadas con el concepto que escapan al sentido común y que, sin embargo, se están dando en las escuelas:
  • ¿Cómo entender que sí un niño de primaria llega 5 minutos tarde sea castigado de rodillas a hacer deberes?
  • ¿Cómo entender que un cole no se plantee la metodología que utiliza y las formas de sanción?
  • ¿Cómo entender que la enseñanza de la disciplina suele estar rodeada de mal humor cuando debiera estarlo de buenas formas para llegar más y mejor?
  • ¿Cómo entender que casi ningún programa de formación del profesorado contemple la asignatura de Inteligencia Emocional?
  • ¿Cómo entender que corregir las tareas al niño de primaria siga consistiendo en marcar en rojo lo que está mal?
  • ¿Cómo entender que muchos inspectores de educación inspeccionen casi todo de burocracia educativa y casi nada de métodos educativos?
  • ¿Cómo entender que sí de la educación depende el futuro de un país exista tan poco y tan mal análisis sobre cómo mejorar los métodos educativos?

Cualquiera de estas preguntas merecerían una entrada en esta sección del blog. Estoy de acuerdo en que el sistema educativo cuenta con muchas carencias en la línea que señala Asun. Muchas de ellas provienen de la mejorable formación que reciben los docentes, especialmente los de secundaria.

Source: mobile.twitter.com 

Desde hace años, entre las líneas de trabajo principal de Rafael Bisquerra, uno de los principales autores de manuales de orientación educativa en España, se encuentra precisamente la educación emocional, que define como:
"Proceso educativo, continuo y permanente,  que pretende potenciar el desarrollo emocional como complemento indispensable del desarrollo cognitivo, constituyendo ambos los elementos esenciales del desarrollo de la personalidad integral. Para ello se propone el desarrollo de conocimientos y habilidades sobre las emociones  con objeto de capacitar al individuo para afrontar mejor los retos que se plantean en la vida cotidiana. Todo ello tiene como finalidad aumentar el bienestar personal y social." (Bisquerra, 1996)

Bisquerra es el coordinador del informe de 2012 "¿Cómodo educar las emociones?: la inteligencia emocional en la infancia y la adolescencia" para el Observatorio de Salud de la Infancia y la Adolescencia "FAROS-Hospital Sant Joan de Deu". Como el objetivo de este informe es su difusión, aprovecho esta entrada del blog para compartirlo:

Cómo educar las emociones (2012)


No sé si esta entrada te habrá aclarado demasiado la cuestión que le da título. Durante bastante tiempo cuestioné la utilidad del concepto de inteligencia emocional como simple moda de los "best-seller" y libros de auto-ayuda. Con el tiempo, he visto cómo se han desarrollado recursos muy útiles para la práctica educativa que parten de estas ideas. Sobre la falta de sentido común en las escuelas, parece que es una fuente inagotable de desconocimientos que, lamentablemente, hacen que siga recogiendo preguntas retóricas en esta sección del blog.


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