viernes, 1 de marzo de 2013

En el ámbito educativo, ¿es necesario un psicólogo, un orientador o ambos?

Leo un debate interesante, abierto y sincero en Twitter sobre el rol de los orientadores entre un orientador, Víctor Cuevas, y varios docentes.























Se plantean cosas muy diferentes, pero intentaré aquí añadir mi opinión de manera breve (espero que nadie se la tome a mal):

Mítica viñeta del gran Forges

  • Malas y buenas prácticas las hay en todos los colectivos, también entre maestros y profesores de secundaria en general. Estoy de acuerdo en que puede faltar a veces compromiso y responsabilidad por parte de algunos (¿muchos?) orientadores. 
  • En bastantes casos, me planteo si ha sido justo y adecuado el sistema de selección de los orientadores (¿las oposiciones han permitido elegir a los profesionales más preparados?, ¿los centros privados tienen un sistema de selección adecuado?). Lamentablemente ... no me convencen los criterios del sistema de selección de orientadores. Algo falla.
  • Creo que en el ámbito educativo hacen falta orientadores con diferentes perfiles trabajando en equipo. Para mí son "orientadores" todos los especialistas en intervención psicopedagógica y social: pedagogos, psicólogos, A.L., P.T., PTSC, F.O.L., educadores sociales, ... Todos y cada uno de ellos son necesarios y pueden aportar mucho en el ámbito educativo.
  • Creo que en la especialidad de orientación educativa se han cometido errores de bulto. Entre ellos, no puedo entender que algunas personas sin preparación ni formación específica se dediquen a aplicar pruebas y a evaluar sin una formación adecuada ... Defiendo la presencia necesaria de pedagogos / psicopedagogos en los centros, pero creo que, al igual que hay especialistas en A.L. o P.T., los psicólogos educativos son en principio (sólo aquellos que lo demuestren, claro) los más cualificados para hacer evaluaciones. Por eso, creo que tendría que haber una figura específica como evaluadores para psicólogos educativos, pedagogos y psicopedagogos que demuestren su competencia en esta función. Y no me refiero al clásico rol indefendible de aplicar test de forma colectiva y masiva y entregar informes absurdos a las familias, sino a hacer una evaluación psicopedagógica individualizada de calidad. Dentro de los centros tiene que haber alguien que tenga competencias para evaluar bien. Muchos padres están hartos y se sienten engañados por tener que pagar grandes cantidades por evaluaciones privadas y externas que tampoco sirven muchas veces para que se haga nada en la escuela. Yo estoy harto de ver evaluaciones incompletas e inespecíficas que no sirven para mucho, que se quedan en humo. Insisto en que no ataco a pedagogos ni psicopedagogos: no quiero que los psicólogos sustituyan a pedagogos; creo que pedagogos y psicopedagogos pueden aportar mucho en la programación y en otras intervenciones orientadoras, pero su rol en la evaluación es a veces cuestionable (con honrosas excepciones).
  • Por tanto, mi respuesta personal, seguramente discutible, es que haya en cada centro orientadores educativos y que también haya dentro de los equipos de orientación especialistas en evaluación psicopedagógica que se dediquen exclusivamente a esta función. El orientador cubre muchas funciones y, sobre todo en infantil y primaria, su trabajo se ve absorbido por evaluar. Si hubiera especialistas que se encargaran de esta función, los orientadores podrían dedicarse al resto de sus tareas de una manera más realista y abarcable.
  • Defiendo el trabajo en equipos interprofesionales como enriquecedor, pero entiendo que es difícil realizar una intervención desde la lejanía al centro. Muchos orientadores se ven como profesionales alejados de la realidad. Hace falta más contacto con los centros y el resto de docentes. Es difícil llegar a un término medio (cercanía más trabajo de equipos interprofesionales eficientes).

Y tú, ¿qué opinas? Hay abierto un debate en LinkedIn sobre este mismo tema.
@alb_del_mazo

PD: Actualizo esta entrada para compartir esta presentación de hace unos años de Víctor Cuevas. Espero que os guste. Para mí, sigue siendo igual de actual.

5 comentarios:

  1. Hola Aberto, buena recopilación del debate que tuvimos el otro día. Ver todos los argumentos así facilita mucho poder tener una opinión. La mía es que en orientación educativa no todos los especialistas son orientadores. No coincido en absoluto en que cualquiera pueda orientar porque la formación inicial es demasiado diferente como para hacerlo. Otra cosa es que se trabaje en un marco colaborativo en el que todas las opiniones tienen peso. Al menos, yo trabajo así. PT, AL u otros c pañeros aportan indiscutiblemente para que tengamos una visión amplia de los alumnos, de los problemas o situaciones pero, sin embargo, como orientador soy yo quien suele trabajar aspectos de orientación personal o diagnóstico frente a otros de intervención. La clave es el trabajo en equipo complementando las funciones de cada uno.
    Respecto al diagnóstico, creo que un psicólogo o psicopedagogo está perfectamente capacitado para un diagnóstico que, en todo caso, debe contar con las aportaciones del resto de profesores, la familia, etc. Sin embargo, como quiera que cualquiera que aprueba la especialidad puede hacer diagnósticos, eso es a barbaridad.

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    1. Gracias por el comentario, Víctor. Me gusta que no estemos de acuerdo con todo. Estoy de acuerdo en que puedes encontrar psicólogos, psicopedagogos y pedagogos capacitados para evaluar, pero me temo que no todos los que tienen "licencia" para hacer dictámenes / diagnósticos como orientadores educativos están mínimamente preparados para ello; me parece un tema serio que haya gente evaluando sin unos conocimientos adecuados. Evaluar, como dices, es mucho más que leer un manual y aplicar pruebas. Tendría que haber un mayor control sobre quién hace informes: por eso defiendo un trabajador específico para ello - psicólogo, pedagogo o psicopedagogo - pero que demuestre de alguna forma una formación mínima en este aspecto. Creo que la formación de base en evaluación es en principio mejor en los psicólogos educativos (no en todos), pero acepto que un pedagogo o psicopedagogo lo haga si también demuestra que puede hacerlo. En el fondo, creo que estamos de acuerdo en que - ojalá no fuera así - no todos los orientadores educativos saben evaluar ... ¡y eso desprestigia esta profesión!

      No tengo nada en contra de los buenos pedagogos, psicopedagogos y psicólogos educativos. Pero creo que la orientación e intervención psicopedagógica aglutina muchísimas funciones y es difícil estar suficientemente preparado para todas ellas. Por eso creo que sería positiva una función específica para especialistas que hagan exclusivamente evaluación psicopedagógica, igual que hay especialistas en PT, AL, ... Hay orientadores que lo tomarán como un ataque a su a menudo frustrante "corral privado" de funciones inabarcables ... pero yo creo que esta figura de evaluador permitiría que los orientadores se centraran en otras muchas funciones que quedarían por poner en práctica dentro de un centro. Es mi forma de verlo ... pero respeto cualquier otro planteamiento, ¡faltaría más!

      Un saludo y gracias por tu comentario, Víctor. Siempre aprendo con tus tuits y opiniones.

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  2. Respecto al trabajo desde fuera de los centros o desde dentro, tras haber vivido ambas situaciones, tengo claro que los orientadores debemos estar integrados en los centros. No sólo porque podemos estar cuando se nos necesita, sino porque una asistencia a un centro discontinua limita profundamente el trabajo al de meros diagnosticadores, una de las críticas de los profes hacia nosotros. Sin estar en los centros, el asesoramiento, al atención individual, el trabajo con familias.... Todo se queda corto, insuficiente y deja insatisfechos a los profesores respecto a nuestro rol.

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    1. Precisamente por lo que dices defiendo que el rol de "evaluación psicopedagógica" la lleve a cabo un especialista, externo o no. Creo que los orientadores tienen muchas funciones que sólo se pueden poner en práctica desde dentro de los centros y, si dejan de ser meros evaluadores (en Infantil y Primaria es la función que absorbe la mayor parte de su jornada con diferencia), podrían también asesorar, orientar y hacer un seguimiento y apoyo más individualizado de los alumnos (como bien sabes, la evaluación es sólo una de las funciones asignada a los orientadores). Insisto: respeto cualquier otro planteamiento, pero creo que aportaría mucho este cambio: orientadores presentes cada día en los centros + otros especialistas en evaluación psicopedagógica que atiendan específicamente esta función.

      Un saludo

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    2. Hola soy psicopedagoga de un centro de secunfaria em Cataluña y estamos dentro de los centros con apoyo externo semanal y estamos muy bien

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