domingo, 16 de junio de 2013

"¿Está fracasando la escuela como institución sociocultural?" (4ª parte)

El segundo debate de este curso que he realizado estos días a través de #webinarid gira en torno a los documentos elaborados por Juana María Sancho (PDF y vídeo), Juan Bautista Martínez (PDF), Ana García Valcárcel (PDF y vídeo) y Juan Manuel Álvarez (PDF).


Estas son las notas que he tomado de los documentos de cada ponente.

Juana M. Sancho Gil, Universidad de Barcelona:

  • La escuela es una organización que se ocupa de la educación con una determinada estructura y modo de funcionar.
  • La educación es ya un derecho y una obligación y quizás por eso algunos no lo valoran lo suficiente.
  • La educación nos permite poder pernsarnos, desarrollarnos como seres humanos y reescribir nuestra propia historia.
  • La Escuela, como aparato organizativo, simbólico y artefactual desarrollado en los últimos 200 años, se ha centrado en llenar, nutrir, alimentar al alumnado de las creencias dominantes de la sociedad, y a guiarlo, conducirlo, tutelarlo, para adaptarse al papel que le ha asignado la sociedad.
  • Una de las enfermedades a curar es la reformitis: el empeño por cambiar o modificar la ley que había cambiado o modificado su antecesor, sin tener en cuenta los fallos y logros de las reformas anteriores, haciendo cambios parciales en el contenido del currículum y no cambios signficativos en la estructura básica del sistema educativo.
  • Los modelos de aprendizaje experimentados e interiorizados de forma repetitiva configuran conexiones neuronales que nos impiden o dificultan afrontar situaciones nuevas y aprender en contextos complejos. 
  • Las escuelas se construyeron bajo concepciones de sentido común que nunca se han comprobado científicamente: los profesores transmiten a un reducido alumnado un conjunto de hechos sobre el mundo y procedimientos para resolver problemas, secuenciados por dificultad creciente y posteriormente evaluados de manera cuantitativa.
  • La escuela del siglo XXI debe ayudar a un amplio y diverso grupo de estudiantes a adquirir y desarrollar un conjunto de conocimientos, habilidades y predisposiciones diversificadas y emergentes.
  • La escuela del siglo XXI está inmersa en un mundo digital y en la economía del conocimiento, en la que los futuros trabajadores son analistas simbólicos que crean artefactos conceptuales más que objetos físicos.
  • La escuela es una tecnología de la educación, una posible forma de organizar la educación, no la única.
  • La difícil tarea que nos queda: hacer realidad el tipo de educación que parece demandar el presente-futuro.


Juan Bautista Martínez Rodríguez, Universidad de Granada:
  • La escuela como institución contiene en su organización y desarrollo práctico un conjunto de intereses enfrentados, una pluralidad de proyectos no consensuados, un enfrentamiento ideológico que desgasta y fragmenta los entornos profesionales, familiares y políticos.
  • La escuela es una institución donde defender los principales principios de justicia social que se desprenden del derecho a la educación.
  • El reto pendiente de la escuela: ser un servicio público dirigido a reducir las diferencias socioculturales de origen.
  • La escuela ha de adaptarse a los aceleradísimos cambios sociales, porque no imparte los contenidos demandados por las nuevas transformaciones sociales.
  • La escuela, lejos de sus promesas de justicia social y de liberación, es un instrumento de dominación y sometimiento, reproduce y legitima las diferencias de clase.
  • Se acrecienta el carácter credencialista y pragmático de la escuela, certificando toda formación, liderando una organizada fábrica de títulos y un aprendizaje academicista poco transformador de la sociedad.
  • Se trata de concebir de otra manera la construcción del conocimiento; las clases serían comunidades de interpretación del mundo y del conocimiento, acpetando la variedad individual de esquemas de interpretación de la realidad, asumiendo los diferentes lenguajes y recursos culturales y atendiendo a las relaciones complejas del aula como fuente de nuevas interpretaciones y formas de implicación y apropiación del conocimiento.
  • La escuela del siglo XXI no se puede desarrollar al margen del alumnado ni de su contexto familiar, sin tener en cuenta sus necesidades y condiciones.
  • Los síntomas de desafección socioeducativa no son síntomas de fracaso, sino indicadores para comprender los desajustes entre las experiencias y curricula ofertados y las condiciones y esquemas participativos aprendidos fuera de la escuela.
  • La brecha entre lo aprendido en el escenario escolar y el digital se va ahongado progresivamente. La transmisión cultural digital es más lúdica, cercana y horizontal; la escuela tiene formas desadaptadas, jerárquicas y obsoletas.
  • Desde los centros educativos son necesarias micropolíticas para el desarrollo del currículum y un profesorado abierto a una realidad más desconocida e incierta.

Juan Manuel Álvarez, Universidad Complutense de Madrid:
  • Detrás de la situación de la escuela pública, hay algunos que, desde arriba, tienen especial responsabilidad por acción o por omisión.
  • La crisis económica no la ha creado el sistema educativo y las únicas soluciones que se plantean pasan por el desmantelamiento del entretejido social establecido.
  • La Educación, por ejemplo, es responsable de que haya personas formadas y altamente cualificadas que son bien acogidas en otras sociedades a las que marchan.

Ana García Valcárcel, Universidad de Salamanca:
  • La función educativa y social de la escuela es irremplazable en nuestros días por más que la sociedad actual tenga a su alcance cantidades ingentes de información y múltiples canales de comunicación.
  • La escuela debe redefinir sus objetivos y procedimientos de enseñanza, ya que la forma de acceder a la información y generar conocimiento está cambiando de forma radical.
  • No debemos renunciar a la escuela como alimento que proporciona energías y sinergias para que cada estudiante pueda sacar lo mejor de sí mismo.
  • A algunos comensales (alumnos) se les ha atragantado la escuela porque se les ha dado una alimentación poco apetecible, insípida, o porque no han sabido valorarla, al carecer de suficiente madurez o de un entorno socio-familiar adecuado.
  • Es urgente desarrollar otra cultura en las escuelas, convirtiéndolas en comunidades de aprendizaje e innovación permanente.


Comparto también la videoconferencia en la que participaron los ponentes y en la que respondieron preguntas del foro.



He creado este "Storify" con gran parte de los tuits de los participantes en este curso.


Como ejercicio final, se nos pide que redactemos 2 o 3 breves conclusiones destacables en relación a la pregunta inicial ("¿Está fracasando la escuela como institución sociocultural?"). Estas son mis conclusiones:

  1. La Escuela tal y como la conocemos, es una institución que surgió hace un par de siglos en un contexto muy diferente al actual. Ha cumplido con funciones socioculturales destacadas como la alfabetización, la transmisión del conocimiento, la socialización, la cualificación profesional y la progresiva extensión del derecho a la educación a un número más amplio de personas. Por tanto, desde mi punto de vista, hablar sólo de fracaso supone obviar y menospreciar todos los avances. 
  2. Los retos que la sociedad ha ido pidiendo a la Escuela han variado mucho en los últimos años. La Escuela certificará su fracaso si no responde a las demandas de la nueva sociedad y de los alumnos. Entre ellas, destaco dos que me parecen centrales: 1) La necesidad de cambiar el modelo transmisivo tradicional por uno que asuma la cantidad de conocimiento disponible fuera del contexto escolar y dé valor a los docentes como orientadores-guías del aprendizaje; y 2) La autoexigencia básica central que debería aceptar el sistema escolar es aumentar la participación y su capacidad para atender a la diversidad de intereses, necesidades, realidades del alumnado.
  3. Concluyo con la convicción en que la innovación y la mejora de Escuela como institución sociocultural son posibles. Frente a la dejadez que supondría quedarse sentados a esperar que todas las partes implicadas nos pongamos de acuerdo, creo firmemente en el potencial de "contagio" de los cambios que podemos producir cada día con nuestra práctica y compromiso con la educación. 
Ha sido una grata experiencia participar en este curso. Espero poder participar en más en la misma línea.

PD: En Julio los organizadores han publicado las conclusiones del encuentro en un documento PDF compartido. Recogen entre otros los argumentos que he incluido en esta entrada. 

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