domingo, 20 de octubre de 2013

¿Por qué cambiar los números no implica mejorar la educación?

A veces me imagino al Ministro de Educación español en las reuniones con sus homólogos como un padre hablando de las notas de sus hijos. Escucha los datos de "otros padres y madres" y, cuando llega su turno, intenta cambiar de tema o buscar excusas para los resultados.

A través de la orientadora Mercedes Martínez Lluch, he leído un reciente artículo de Paula Díaz y Anna Flotats: "Cuatro sombras de la LOMCE" (14-10-2013). Mi entrada de hoy se centra en la primera de estas cuatro sombras.
"En la nomenclatura europea, el título de Educación Secundaria superior se llama CINE 3 y consiste en tener un mínimo de 11 años de escolarización y al menos un ciclo cerrado completo de dos años en la parte final de la etapa educativa. Eso es, haber terminado la ESO y luego haber hecho el Bachillerato o la Formación Profesional de grado medio. Hasta ahí, todo bien. Pero con la nueva ley educativa, entrarán dentro del paraguas del CINE 3 los alumnos que hayan terminado la nueva Formación Profesional Básica, un camino alternativo de dos años para los estudiantes de ESO que —tras nueve años de escolarización— obtienen peores resultados. Ese título es una cualificación de primer grado, lo más bajo de todo. "Pero un alumno con FP Básica y al que no van a contratar en ningún sitio, cumple los dos requisitos para ser CINE 3. Por lo tanto, a efectos estadísticos, tiene la misma consideración que un bachiller o un titulado en FP de grado medio", explicaba a Público recientemente el portavoz socialista en la Comisión de Educación en el Congreso, Mario Bedera. De este modo, sobre el papel, aumentará el número de alumnos CINE 3 y, por tanto, se reducirá —aparentemente— el abandono escolar." (P. Díaz y A. Flotats, 14-10-2013)
Aunque haya una pequeña errata en el texto (la clasificación CINE fue establecida por la UNESCO en 1997, no por la Unión Europea), el fondo del artículo sí es cierto. Parece que con los números de abandono escolar se pretende hacer lo mismo que, por ejemplo, ya se hizo en la Comunidad de Madrid con las listas de espera para intervenciones quirúrgicas. En ese caso, se decidió empezar a ofrecer la intervención en hospitales y clínicas privadas lejos del domicilio del paciente; si éste rechazaba ser intervenido en estos lugares, se mantenía en lista de espera de manera voluntaria pero dejaba de figurar en esa lista oficialmente, porque estaba en ella por voluntad propia.

Los datos son claramente discutibles, interpretables, manipulables, ... Lamentablemente, como apunta hoy Noa de la Torre en INED, apenas se ha debatido públicamente y con seriedad sobre lo que hay detrás de esta nueva reforma educativa en España.
"Cómo si no iba luego el debate sobre la reforma educativa a pasar de un titular sobre la asignatura de religión o de otro arremetiendo contra el catalán… Tal vez habría que preguntarse si las metodologías van a cambiar en algo, o qué se va a hacer para mejorar esas competencias lectora y matemática, o si la actual enseñanza de las lenguas extranjeras conviene ser replanteada teniendo en cuenta los resultados. La traslación a la sociedad del debate educativo es uno de los grandes retos de la educación en España. Si los economistas se han hecho un hueco en las tertulias, ¿por qué no también los pedagogos, los profesores o los orientadores?" (N. de la Torre, 20-10-2013)
Pipas - Ai Weiwei, 2010

Mientras esperamos - sin demasiadas esperanzas, la verdad - un debate real sobre educación, podemos seguir haciendo números mientras comemos pipas o vemos este maravilloso corto de Manuela Moreno que conecta con los datos reales y tangibles de parte de la juventud española.


  


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