lunes, 1 de septiembre de 2014

¿Educas a tu hijo/a o esperas a que "le regañe el señor"?

Regreso poco a poco a este blog y a las redes sociales después de un par de meses de parón veraniego. La desconexión #OFF60 no ha sido total pero sí muy reparadora, así que vuelvo con ganas de seguir repensando la educación junto a otras personas a partir de muchas preguntas y no demasiadas respuestas.

Seguro que has estado en algún bar o chiringuito este verano junto a familias con hijos. En mi caso, tengo cierta experiencia. Durante unos cuantos veranos he trabajado como "camarero temporero" durante vacaciones escolares fuera de España, en un conocido complejo turístico visitado por personas de todo el mundo.

Aprovechando que tengo un papel que dice darme "licencia" para ejercer la Psicología cuando se dan las circunstancias idóneas y hay dinero de por medio - algo que pocas veces ocurre en verano en España -, entre bandeja y bandeja cargada, de mesa a mesa, he podido comprobar estos años algunas diferencias culturales significativas, aunque no puedo aportar un rigor científico.

Seguro que caigo en tópicos, pero, simplificando mucho, he encontrado en estos años varios tipos de respuesta cuando se daba una situación en la que los vástagos de alguna familia incordiaban a otros clientes o realizaban actividades comprometidas para ofrecer el servicio a mesa con suficiente seguridad.
  • Padres y madres, principalmente anglosajonas, en las que no se daban estas situaciones, ya que los hijos se comportaban como repelentes copias de adultos en pequeño.
  • Familias de otros lugares que utilizaban la autoridad verbal (o incluso la contundencia "física") para meter inmediatamente a su prole en vereda.
  • Progenitores, mayoritariamente españoles, que sin levantar apenas la mirada de su comida, reprendían el comportamiento de sus hijos o hijas con un argumento de autoridad muy diferente: "Deja de hacer x, ¡que te va a regañar el señor!" (sic) Tal vez deba transcribirlo como 'el Señor': nunca entendí muy bien esta frase o invocación a los cielos.
Y la señora o el señor en cuestión, en este caso el que esto escribe, haciendo a veces malabares para no tirar la bandeja o intentando tomar nota entre el barullo, se planteaba qué poder sobrenatural, terrenal o divino, poseía como para convertirse tras unas simples palabras lanzadas al aire en referente, en progenitor adoptivo, en flautista de Hamelín.

Recordando estos ¿felices? tiempos en hostelería, aunque detesto la violencia, como eterno aprendiz de orientador no puedo parar de reírme con la viñeta del gran Forges y la nueva profesión del presente y futuro, con gran demanda en verano: ABTP.

Viñeta del gran Forges, tomada aquí sin ánimo de lucro - Fuente: P. Álvarez.

Por suerte, este verano he ejercido como coordinador de un modesto programa educativo en España y me he librado de algunos gritos y potenciales accidentes. Pero si me toca volver a coger la bandeja como el tipo del fondo a la derecha, me va a costar no reírme sarcásticamente con Forges y su "abofeteador técnico".

¿Qué opinas? ¿Eluden con mayor frecuencia los padres y madres españoles sus responsabilidades con sus hijos? ¿Es un aspecto en el que deberíamos incidir en las escuelas de familias?



Enlaces relacionados con Escuelas de Familias:

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada