lunes, 27 de febrero de 2017

50. Alteraciones y trastornos de conducta.

ü  Cuestiones: ¿Cuál es la diferencia entre conducta normal y anormal? ¿Cómo podemos diferenciar alteraciones y trastornos de conducta?

·       La conducta anormal suele definirse como opuesta a la considerada normal. Entre los criterios de salud mental o de normalidad psíquica que señalan un adecuado funcionamiento mental se suelen citar:
o   Sentido propio de la identidad y la cohesión interna, que va unido aun conocimiento de uno mismo, de las propias motivaciones, deseos y emociones.
o   Sentido de la autoestima, ajustado a la realidad. Significa sentirse satisfecho y en paz con uno mismo, con el desarrollo de su “Yo ideal” que sirve de referencia para la evolución en continuo perfeccionamiento personal.
o   Sentimiento de seguridad, de ser aceptado en el mundo social.
o   Capacidad para aceptar y dar afecto.
o   Responsabilidad hacia el grupo social y familiar en el que el sujeto se desenvuelve.
o   Capacidad-no problematizada- de lograr una satisfacción de las necesidades biológicas: hambre, sexualidad, sueño y descanso, etc.
o   Capacidad para ser productivo y sentirse creativo y feliz en lo cotidiano.
o   Desarrollo de un sistema axiológico, coherente y aceptado con responsabilidad.
o   Ausencia de tensión y de hipersensibilidad.
o   Presencia de un firme anclaje en la realidad, sin percepciones distorsionadas, de la misma ni expectativas no adecuadas a ella.
o   Resistencia al estrés y a la frustración. En función de la existencia de mecanismos de defensa del Yo y su capacidad de enfrentarse eficazmente con los conflictos.

·       Podríamos decir que hablamos de alteraciones comportamentales  para referirnos a cualquier tipo de perturbación o conducta fuera de lo considerado normal.

·       Los síntomas conductuales ocurren dentro de un continuo que va de lo menos a lo más severo, y muchas formas de anormalidad son versiones exageradas de sentimientos y conductas normales. La línea divisoria entre las conductas normales y anormales nunca está enteramente claro, pero el campo de la Psicología Anormal ha desarrollado criterios que nos ayudan a hacer esta distinción.

·       De acuerdo con Rosenhan y Seligman (1989), existen siete criterios que pueden utilizarse para etiquetar el comportamiento como “anormal”:
o   Malestar o deterioro. Un individuo experimenta malestar personal o deterioro en su funcionamiento, lo que produce un riesgo de menoscabo físico o psicológico, o pérdida de la libertad para actuar.
o   Irracionalidad. Un individuo actúa o habla de manera irracional o incomprensible para otros. Un hombre que responde a voces que no existen en la realidad objetiva, se comporta de manera irracional.
o   Conducta impredecible. Un individuo que actúa de forma impredecible o errática de una situación a otra, como si experimentara una pérdida del control. Un niño que golpea su puño contra una ventana sin ninguna razón aparente, manifiesta una conducta impredecible.
o   Poca convencionalidad y rareza desde el punto de vista estadístico. Un individuo se comporta en formas estadísticamente raras y que violan las normas sociales o lo que es aceptable o deseable.
o   Incomodidad del observador. Un individuo provoca incomodidad en los demás al hacerlos sentir amenazados o molestos de alguna forma. Una mujer que camina a la mitad de la calle, hablando en voz alta consigo misma, crea incomodidad en otros peatones que tratan de evitarla.
o   Violación de normas morales e ideales. Un individuo viola las expectativas de la forma en que nos debemos comportar, en relación con las normas sociales.
o   Para poder etiquetar una conducta como “anormal”, más de un indicador debe estar presente y ser válido. Cuanto más extremos y preponderantes sean los indicadores, habrá mayor confianza en el señalamiento de una condición como anormal. Ninguno de estos criterios es condición necesaria, compartida por todos los casos de anormalidad. También es verdad que ningún criterio por sí solo es condición suficiente para distinguir todos los casos de conducta anormal de aquellas variantes normales del comportamiento.


Fuente:
Ø  Libro de texto: Ramírez, J. (2008) Psicología. Barcelona: Almadraba. Unidad 11. La Psicopatología. Pág. 154- 167;
»   Alonso García, J.I. (2008). Psicología. Bachillerato. Madrid: McGraw-Hill. Unidad 15 – Trastornos emocionales y de la conducta. Terapias psicológicas. Pág. 304-319.
  

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