sábado, 4 de marzo de 2017

56. Las actitudes, los esquemas cognitivos y su origen social.

ü  Cuestiones: ¿Cómo se forman las actitudes? ¿Qué esquemas cognitivos tienen un origen social?
Fuente:

Ø  Libro de texto: Ramírez, J. (2008) Psicología. Barcelona: Almadraba. Unidad 12 – La Psicología Social.  Pág. 172 - 181;
»   Alonso García, J.I. (2008). Psicología. Bachillerato. Madrid: McGraw-Hill. Unidad 16 – Pensamiento y conducta social. Pág. 326-342.

1)    Las actitudes proceden de las normas y valores e influyen en nuestras conductas.
·   En principio, vamos a definir las actitudes como evaluaciones positivas o negativas de los objetos de pensamiento. Los objetos de pensamiento pueden ser problemas sociales (el aborto, la crisis económica, la pena de muerte, el cambio climático, etcétera), grupos (ecologistas, inmigrantes, etcétera), instituciones (el Ayuntamiento, la Iglesia católica, etcétera), productos (teléfonos móviles, videojuegos, carne de cerdo, etcétera) o personas (mi vecino, mi jefe, el Presidente de EEUU).
·   Por ejemplo, nuestra actitud ante un candidato político incluye nuestras creencias acerca de sus capacidades y sus posturas sobre temas cruciales y nuestras expectativas acerca de cómo actuará el candidato al respecto. También tenemos sentimientos hacia el candidato, como agrado o desagrado, confianza o desconfianza. En función de esas creencias, expectativas y sentimientos, estamos inclinados a comportarnos de ciertas maneras hacia el candidato, por ejemplo, votar por él o no, contribuir a su campaña, etcétera. En definitiva, tenemos una actitud hacia ese candidato.
·   Esos tres aspectos (creencias, expectativas y sentimientos) suelen concordar entre sí. Por ejemplo, si tenemos sentimientos positivos hacia algo, tendemos a tener creencias positivas y a comportarnos de manera positiva hacia eso. Esto no significa que cada una de nuestras acciones refleje con precisión nuestras actitudes: podemos tener sentimientos, creencias y expectativas negativas hacia una persona y comportarnos de forma cortés, educada y respetuosa con ella.
2)    ¿Qué es una actitud?. Veamos algunas definiciones que nos ayudarán a comprender mejor este concepto:
·   Kimball Young: «Se puede definir una actitud como la tendencia o predisposición aprendida, más o menos generalizada y de tono afectivo, a responder de un modo bastante persistente y característico, por lo común positiva o negativamente (a favor o en contra), con referencia a una situación, idea, valor, objeto o clase de objetos materiales, o a una persona o grupo de personas».
·   Allport «Una actitud es un estado mental y nervioso de predisposición a responder, organizado a través de la experiencia, que ejercita un influjo directivo y/o dinámico sobre el comportamiento».
·   Katz: «Una actitud es la predisposición del individuo a evaluar algún símbolo, objeto o aspecto de su mundo en una manera favorable o desfavorable».
·   Rokeach: «Una actitud es una organización, relativamente durable, de creencias respecto a un objeto o una situación, y que predispone a responder según un cierto modo preferencial».
3)    Características de las actitudes:
·   Las actitudes son adquiridas a través de la experiencia
·   La diferencia con las necesidades está en que estas últimas son tendencias innatas, de esto deriva que, mientras las necesidades son universales, las actitudes son específicas y personales.
·   Están dirigidas a un objeto, entendiendo por objeto cualquier cosa real o imaginada, acontecimiento o idea abstracta: la familia, la religión, la política, el divorcio, la música. ?. La actitud canaliza la energía hacia una cierta expresión más bien que hacia otra.
·   Suponen una valoración del objeto implicando una posición favorable o contraria; ya que la actitud determina cómo el estímulo es percibido y codificado por el individuo. Así, la actitud hacia el tabaco puede oscilar entre muy favorable, en el fumador empedernido y muy contraria en el militante de la liga anti-tabaco.
·   Suponen una predisposición a la acción. La actitud es algo que viene antes de la acción (entendida como algo externo); en algún modo la prepara y la introduce, contribuye a darle una intención y un estilo de comportamiento, pero sin confundirse jamás totalmente con ella.
·   Tienden a ser duraderas y difíciles de modificar, pero es posible cambiarlas mediante procesos interiores y por efecto de influencias externas.
4)    Las actitudes sociales están compuestas por tres elementos:
·   El componente cognoscitivo se refiere a las percepciones y creencias hacia el objeto de la actitud. Por ejemplo, para una persona con actitud antitaurina, este componente se reflejaría en ideas como "en las corridas se tortura a los toros. El que es cruel con los animales no puede ser buena persona".
·   El componente afectivo consta de las emociones que despierta un objeto. Este componente se considera como el «corazón» de las actitudes: cuando hablamos de la intensidad de una actitud, nos referimos normalmente a su componente afectivo. En la actitud antitaurina el componente afectivo hace sentir una repulsión, un desprecio por las corridas de todos y por sus aficionados. Aquí radica la diferencia principal con las creencias y las opiniones que se caracterizan por su componente cognoscitivo. Supongamos que por una desavenencia modificamos nuestra relación afectiva con una persona. El cambio registrado en este componente nos conducirá a emitir conductas hostiles hacia la persona, así como a atribuirle una serie de defectos capaces de justificar y de hacer congruente el cambio de nuestro afecto. De igual modo si por un motivo u otro nos empieza a gustar una persona que no nos gustaba anteriormente, todo aquello que era considerado como defectos pasan a ser percibido mucho más benignamente, e incluso como virtudes.
·   El componente conductual abarca las predisposiciones a actuar de cierta forma ante el objeto. La actitud antitaurina lleva no sólo a tener una opinión negativa de las corridas y los aficionados, a sentir repulsión, sino también a actuar en modo agresivo o crítico hacia ellos.

5)    Hay, por tanto, una percepción e interpretación del objeto o situación, luego surge un estado emotivo de atracción o rechazo que, a su vez, estimula a actuar en modo correspondiente.

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